
Creada por Rev. Strangelove (Flickr) (bajo Creative Commons 2.0 By)
Hace poco adquirí un nuevo teléfono móvil a través del programa de puntos de cierta compañía (no viene a cuento que les haga publicidad gratuíta). Hay cuatro puntos que me motivaron a hacerlo:
- Capricho, simple capricho.
- Los puntos iban a caducar y perdería la oportunidad de tener un aparato nuevo "sin coste alguno" (aparte del contrato de permanencia... aunque poco me importaba porque de todos modos iba a seguir con la misma compañía).
- Ganas de conocer Android de primera mano (sí, en parte el capricho estaba relacionado con éste punto), tengo planeado desarrollar algo para esta plataforma en cuanto acabe la carrera, de aquí a pocos meses si estudio con ganas. Así que se podría decir que en parte es por motivos "profesionales".
- Mi antiguo móvil, con más de 3 años y medio ya me empezaba a dar problemas de batería, cobertura y calidad de sonido en las llamadas.
¿Qué sensaciones he tenido con mi nuevo aparato? Muchas, en algunos casos aparentemente contradictorias. Mi nuevo teléfono móvil funciona con Android 2.1 (Éclair) y es una maravilla de la técnica. Es cierto que ahora mismo hay terminales que le dan mil vueltas al chisme que he conseguido recientemente, y que la versión de Android 2.2 (Froyo) es una mejora importantísima, tanto en términos de rendimiento como en términos de usabilidad, pero eso importa poco si aún con todas esas limitaciones comparadas la máquina hace lo que necesito. De lo que quiero hablar es de otra cosa, de algo bastante más general.
No todo es de color de rosa hoy en día por mucho que en blogs de todo el planeta los redactores escriban exaltados por cada una de las novedades que inundan sus sentidos día sí y día también. No quiero referirme tampoco a la "fragmentación de Android" ni al mangoneo de las compañías telefónicas para añadir sus cutreaplicaciones o capar servicios incluidos de serie en Android, ese asunto compete a las "asociaciones de consumidores" y a los clubs de fans de las compañías tecnológicas [sic].
Bien, ¿y entonces... qué, qué pasa? Pues que de alguna manera nos han colado un gol muy importante, incluso podría ser que nos lo hubiéramos colado nosotros mismos. Cuando arranqué mi móvil por primera vez lo primero que vi fue una interfaz cuyo código es cerrado, los asistentes que se ejecutaron para conectar el aparato a ciertas redes sociales para obtener las listas de contactos también eran software privativo, y así con la mayoría de aplicaciones preinstaladas. Me conecté a Android Market para buscar aplicaciones interesantes y prácticamente la totalidad de ellas eran de código cerrado, etc.
Ante quejas como las mías mucha gente señala a quien las suelta como "talibanes del software libre", pero la realidad es mucho más triste, no solo no somos talibanes, sino que además esas acusaciones sólo suponen un escudo para que a nuestras espaldas multitud de compañías se forren traficando con nuestra información privada. Para muestra un botón, en ésta página web [0] se hace un pequeño análisis sobre una muestra reducida de aplicaciones populares en el App Store de Iphone y el Android Market. Al final del artículo que he enlazado hay un enlace en el que se explica la metodología que han seguido para analizar como tratan nuestros datos privados esas aplicaciones.
Llegados a éste punto, dependiendo de la información que tenga el lector, podría llegar a muchas conclusiones erróneas. Alguien podría pensar que Iphone es mejor en términos de libertad [sic] (esa persona hipotética está muy mal informada, Iphone es todo él software cerrado).
Otros podrían pensar en desinstalar las aplicaciones privativas de su teléfono Android, y aquí se presentan varios problemas. En primer lugar, algunas de ellas solo se pueden desinstalar si se entra en el terminal en modo administrador, lo que no es sencillo a priori (hay que usar en muchos casos software privativo), o bien hay que conocer las herramientas de desarrollo de Android, o es imposible porque las aplicaciones están escritas en memoria de "solo lectura". Hay gente que cambia el software entero que hay en sus terminales, y para ello usan ROMs preparadas, pero eso no siempre es posible (o no es posible usando solo software libre), por algunas razones: En primer lugar, aunque Android sea libre, casi nunca lo son los drivers necesarios para gestionar ciertas partes del dispositivo, como las cámaras o los sensores de movimiento. En segundo lugar, porque algunos fabricantes han diseñado sus terminales para que si se intenta cambiar el sistema preinstalado éstos queden inutilizables [1][2][3].
Sea como sea no profundizaré más en como se introduce software privativo hasta debajo de la alfombra en los móviles con Android, y sí en las consecuencias de todo ello. Se podría comparar la situación actual con la que se daba antes de la aparición de Android y otros sistemas operativos libreas para móvil, como Maemo o Meego.
Antes no había software libre en el mundo de la telefonía, ¿qué ha empeorado entonces? Antes no había software libre, pero tampoco había un grado tan alto de conectividad, ni se manejaba una cantidad de información tan grande en nuestros teléfonos móviles. Hoy en día gestionamos casi todos los aspectos de nuestra vida online, desde la lectura y escritura de emails, pasando por el uso de Twitter, y/o Facebook, hasta incluso movimientos monetarios. Si en nuestros aparatos existen programas no confiables que pueden acceder a todos nuestros datos, y además estos programas tienen acceso a Internet, no hay que ser muy listo para ver que este mismo software puede enviar información muy valiosa a terceras personas sin nuestro consentimiento (y esas terceras personas jugarnos malas pasadas, o espiarnos por la razón que sea, desde motivaciones políticas o religiosas hasta el simple fetichismo).
Por alguna extraña razón permitimos a desconocidos el acceso a nuestra información más íntima, mientras que en muchos casos nos enfadamos cuando gente cercana nos hace "demasiadas" preguntas, muchas de ellas realmente inofensivas. Si tan celosos somos de nuestra intimidad entonces deberíamos vigilar un poco más con la tecnología que nos rodea.
Y la cosa no se acaba aquí. Incluso si pudiéramos ver como funciona todo el software de nuestros teléfonos móviles y verificar que nuestra privacidad no es vulnerada seguiríamos teniendo algunos problemas importantes por resolver.
Google y Facebook son actualmente los dos grandes de Internet, y los dos viven de la publicidad y de nuestros datos. A priori no se puede decir que sea malo que vivan de nuestros datos, pues no es necesario vulnerar la privacidad para obtener información aprovechable. A nadie en su sano juicio se le ocurriría denunciar a un vendedor de cosméticos por vender estadísticas sobre quien compra qué productos a las empresas farmacéuticas y cosméticas (en términos de edad, sexo, gasto, tipo de producto...), no hay nada de malo en dar algunos porcentajes, sin nombres, números de teléfono o direcciones. Y ese podría ser el caso de Google y Facebook, pero... ¿alguien se lo cree?
Siendo Facebook más jóven que Google ya ha incurrido en algunos escándalos [4], y hace poco se ha sabido que Goldman & Sachs ha decidido invertir 500 millones de dólares en la compañía [5]. Es preocupante que una compañía como Goldman & Sachs meta sus zarpas en una empresa con tanta información sobre la población con acceso a Internet.
Aunque he empezado atacando a Facebook, Google no es mucho mejor en ese sentido, muchos recordarán el caso del Google Street View y el almacenamiento indebido de claves y tráfico de redes wifi abiertas [6]. Podéis leer sobre las prácticas de Google en un libro titulado "El lado oscuro de Google" [7] , disponible para descargarlo gratuítamente en formato PDF.
Puede parecer que ya he hablado mucho y que he mencionado muchos problemas, pero la verdad es que este no es el final. Hay más, bastante más. No se trata solo de nuestra privacidad, o de nuestra seguridad (por poner un caso, la seguridad de nuestras cuentas bancarias), este es también un asunto de dependencia, e incluso de posible manipulación informativa.
Todos hemos visto como en dos años Facebook ha crecido de forma desproporcionada, hasta el punto de que mucha gente ha dejado de enviar emails y usa el sistema de mensajería interno de Facebook. ¿Tan malo es eso? ¡Sí! ¡Es completamente horroroso! Este hecho hace que muchos de los que no tienen cuenta en Facebook no se puedan comunicar con esas personas, no les pueden enviar mensajes porque no usan sus cuentas de correo, y no pueden recibir mensajes de esas mismas personas porque el mundo de Facebook es un jardín vallado, nada entra ni nada sale. Y eso tiene muy poco que ver con el Internet abierto que imaginaron Tim Berners Lee y otros contemporáneos. Es peligroso que toda nuestra información (incluida la correspondencia) esté dominada por una única compañía. ¿Qué pasa si se hunde? ¿Lo perdemos todo? ¿Qué pasa si hay un conflicto bélico y pertenece al bando enemigo? ¿Nuestro enemigo lo sabe todo sobre nosotros? ¿Qué pasa si la compañía actúa de forma poco ética con nuestros datos? ¿Qué pasa si tienen un problema de seguridad y terceras personas pueden acceder a nuestras cuentas? ¿Tendrán acceso a toda nuestra información?
He mencionado un primer problema de dependencia y estaba relacionado sólo con la correspondencia entre internautas, pero eso, como todo lo demás, es solo un síntoma de algo mucho más grande. Mucha gente mantiene colecciones enormes de fotografías en "la nube", particularmente en Facebook... y en ninguna otra parte. Es cierto que la mayoría de gente que sube sus imágenes allí también las guarda en sus máquinas, pero no es tan cierto que si alguien me hace una foto y la cuelga allí yo disponga de una copia en mi propio ordenador. ¿Qué pasa con eso? Pues que confiamos desproporcionadamente en Facebook, y en cualquier momento podríamos perder todo ese material, a veces se trata solo de basura, pero en ocasiones podemos estar hablando de recuerdos importantes, recuerdos que no le importan lo más mínimo a Mark Zuckerberg.
Otra vez, Google no es mucho mejor. Muchos de nosotros tenemos cuentas de email en su servicio GMail por su sencillez, rapidez, funcionalidad y espacio en el buzón. Pero no tantos saben que muchas personas, por razones totalmente arbitrárias y de forma totalmente sorprendente, han perdido sus cuentas de un día para otro [8], y con ellas miles de emails e información valiosísima. Y no solo eso, sino que también han perdido una parte de su identidad online. Ya lo dicen en las condiciones de servicio que eso puede pasar, pero nadie lee eso y nadie piensa que le vaya a tocar.
Como vemos, no es bueno (para el ciudadano) centralizar todas sus actividades en los servicios de una o dos compañías, porque sus datos se pueden ver seriamente comprometidos, porque se genera una dependencia enorme y un cambio de circunstancias puede darnos problemas mayores aún, e incluso porque podemos estar accediendo a información manipulada o sesgada a favor de las compañías que nos la suministran.
Es obvio que uno no puede vivir aislado del mundo, y que la gente necesita que alguien le proporcione ciertos servicios, no todo se lo puede hacer uno mismo (o por razones económicas, o por falta de tiempo, o por falta de conocimientos técnicos). ¿Hay vida más allá de Google y Facebook? Sí.
Para empezar, en el campo de los buscadores hay dos iniciativas muy interesantes. La más nueva es www.blekko.com, un buscador especializado en ofrecer búsquedas algo "más semánticas" que las que puede ofrecer Google, y otra que lleva algo más de tiempo funcionando es www.duckduckgo.com , un buscador orientado a no vulnerar la privacidad, y diría yo también que a hacer búsquedas algo más técnicas (para programadores e informáticos).
En el campo de las redes sociales, este verano surgió un proyecto que hizo furor, aunque ahora mismo el hype ha desaparecido, se trata de Diaspora. Diaspora es un proyecto que pretende construir una red social similar a la de Facebook sobre servidores conectados mediante tecnología P2P. Diaspora se ha programado utilizando la tecnología de Ruby on Rails y, todo se tiene que decir, actualmente no es una tecnología madura del todo (todavía hay algun agujero de seguridad importante por tapar), en todo caso promete. Podéis visitar la página oficial y pedir una cuenta de sus servicios (en estado de pruebas todavía) https://joindiaspora.com/ , e incluso podéis montar vuestro nodo si seguís las instrucciones [9].
En la misma línea de autogestión de la propia información también nació el proyecto OwnCloud, de la mano de un desarrollador del proyecto KDE , cuyo propósito es que podamos gestionar nuestros archivos en línea en nuestro propio servidor, siendo algo similar a Dropbox, Box.net o Ubuntu One, pero libre, y con una mecánica de funcionamiento algo distinta. El creador de OwnCloud en su momento fue colaborador (puede que lo siga siendo) de otro proyecto parecido, en este caso catalán, que se llama EyeOs y ha dado lugar a un proyecto empresarial que ya ha cosechado algunos éxitos.
Para acabar mencionaré uno de los proyectos que han aparecido más recientemente, esta vez dedicado a la descentralización de la web. Se trata de Unhosted http://www.unhosted.org/ , un proyecto que promete mucho, y que supuestamente permitirá alojar sitios web sin tener que hospedarlos en servidores que no controlamos (o que no podemos costear). ¿Como? Pues otra vez el P2P acude como salvador, en este caso se combina la tecnología P2P con criptografía fuerte y tecnología de servidores web para conseguir hospedar páginas web en un conjunto relativamente disperso de ordenadores conectados a Internet.
En cuanto a Android... la FSF (y todos nosotros, almenos los que tengamos capacidades técnicas) deberíamos mover el culo para promover la creación de aplicaciones libres para el entorno de Android y evitar que el software privativo invada ese nicho de forma permanente. Es nuestra responsabilidad defender nuestros derechos.
[0] http://blogs.wsj.com/wtk-mobile/
[1] http://imovilphone.com/jailbreak/motorola-droid-x-autodestruye-android/
[2] http://imovilphone.com/android/motorola-efuse-droid-x/
[3] http://www.androidsis.com/motorola-droid-x-y-efuse-menos-lobo-caperucita/
[4] http://www.fayerwayer.com/2010/10/facebook-admite-violacion-de-privacidad-“involuntaria"/
[5] http://www.gurusblog.com/archives/goldman-sachs-valora-facebook-50-000-millones/04/01/2011/
[6] http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=61878&id_edicion=5787
[7] http://www.ippolita.net/22.html
[8] http://www.chrisbrogan.com/when-google-owns-you/
[9] https://github.com/diaspora/diaspora/wiki/Installing-and-Running-Diaspora